jueves, 3 de junio de 2010

Impuntual

Llegaste sin coincidencias, bajo la retórica imprecisa de tu vida. Entre armonías y amores nos mal viajamos para comprobar que la vida se equivocaba. Éramos amigos.

Charlas de hotel, un café, besos inesperados, tal vez robados. Mi complemento esperado. Buscaba una aventura en donde externar mi romanticismo mal ocultado, mi pasado bien aventurado, sexo prosaico. Una aventura nada más. Pero no te diste cuenta. Te fuiste, pues éramos amigos.

Desesperación por la ausencia de coincidencia, ansiedad por escribirte, necesidad de leerte. Yo la antagonista. Tú el héroe, luego el bandido y al final sólo el amigo. Pues éramos amigos.

Amistades malintencionadas, insinuaciones constantes, no eran coincidencias aquellos abrazos. Te quedaste.

Pero es perezoso el encuentro, caminas lento y pierdes la esperanza. Mientras yo me revuelco en mis sueños, te los cuento. Tardas tanto.

Impuntual, siempre llegaste tarde. Y yo siempre te esperaba antes.

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